Aquí, una Reseña textual de lo que pasó en el Indie Rock Fest 2010 teniendo en cuenta las presentaciones musicales.
Salimos de casa de CZ después de haber comido un suculento almuerzo vegano como a las tres de la tarde, dos horas después de lo planificado. La tardanza fue provocada por unos cuantos contra tiempos, lluvia, tráfico y un leve despiste (pasarnos de la salida del lugar) que nos obligó a llegar más tarde todavía. Cuando llegamos al aeropuerto de la base Ramey ya era como la seis de la tarde y había tocado Polidesto y Go Organ!. Queríamos ver a los dos. Polidesto siempre tiene música fresca y Go Organ! monta buen show y se presta para buenas fotos. En lo que nos bajamos del carro estaba tocando Balún y cuando llegamos a la tarima ya se estaban bajando porque les cancelaron su presentación por la lluvia.
No se ha dado ningún Indie Rock Fest en el que no llueva. Es más, el del año pasado el aguacero que cayó interrumpió el disfrute del público y arruinó unos cuantos performances. Desde que yo me acuerdo, en mayo, específicamente a finales, siempre llueve. Los anfitriones del festival ya tenían experiencia con esto y aun así no prepararon la tarima y tampoco se les ocurrió preparar un área 100% segura para que los músicos pudieran guardar sus instrumentos y no se les mojara el equipo. Varios músicos participantes del evento se quejaron de esto.
Siguiendo con las bandas y sus presentaciones… dos de los integrantes de Balún vinieron de Nueva York para solo tocar tres canciones. La banda había preparado un set en el que iba a estrenar canciones nuevas. Desgraciadamente tendremos que esperar a que las saquen en disco o puedan volver a Puerto Rico para escucharlas.
Después de Balún vino tach.dé. No me acuerdo desde cuando el cuarteto está tocando por ahí. Tres de sus integrantes han participado juntos en diferentes bandas desde el 2000, 2001 o tal vez antes. La cosa es que siempre que los veo tocar salgo con una opinión distinta. A veces me vuelan la cabeza, otras veces no me gustan tanto y en otras ocasiones salgo con sentimientos encontrados. Esta vez me fui con la primera reacción: me volaron la cabeza.
Al principio no sabía que esperar de ellos en un ambiente de festival. La música de tach.dé no es muy pop y tampoco es la típica banda de festival que pone al público a brincar, participar, etcétera. La música que ellos producen es algo más “moody” que nada. Se nota que muchas de sus canciones son producto de la improvisación y de tratar de crear momentos que persigan algún sentimiento en específico. Sus composiciones cuentan con espacios suficientes que permiten que cada instrumento respire y a la misma vez da lugar a que las piezas se desarrollen poco a poco. Las guitarras juegan con melodías, capas de sonido, ambientación y caos. Los dos guitarristas se complementan efectivamente entre sí. Por otra parte, la sección rítmica siempre mantiene una base solida y detallada.
Tach.dé tuvo la suerte de tocar en pleno crepúsculo. No es por ponerme con cosas poéticas o charrerías de esas, pero la música que produce el cuarteto es un soundtrack bastante acertado para el atardecer. Por lo menos eso es lo que nos pasó a algunos de nosotros por la mente.
Después vino Campo-Formio. Se trata de un trío rock n’ roll con una propuesta musical retadora. Siempre me ha gustado mucho que la banda, a pesar de estar compuesta por tres integrantes, suena como si tuvieran un army detrás. Campo-Formio tocó piezas de sus primeros dos EP’s y otra nueva. Su repertorio siempre está bañado en energía, incluyendo piezas con estructuras complejas y otras más directas.
Lo mejor de su presentación es que se notaban relajados en la tarima. También fue palpable que la estaban pasando bien mientras destruían con su movida.
Después de dos sets tan cabrones por dos agrupaciones diferentes, llegó Juventud Crasa. Esta es una banda de punk rock compuesta por seis integrantes: dos cantantes, dos guitarras, bajo y batería.
Primero, la producción del evento (Coors Light) le manifestó al sexteto que iban a tocar a las 9pm y después le dijeron que a las 8:40pm. A Juventud Crasa los pusieron a tocar a las ocho de la noche, cuarenta minutos antes de lo acordado. Es importante recalcarlo porque en su contrato se había estipulado la hora a la que la banda iba a tocar porque José Ibañez (guitarra y coros) ya tenía otro compromiso a una hora más temprana en Cayey. Por esa razón, a la hora que la producción le estaba exigiendo a Juventud Crasa que se presentaran, José obviamente no iba a poder estar presente. La banda decidió tocar y eventualmente, al final de su set, llegó el guitarrista para unirse a los dos últimos temas.
Tomando en consideración los inconvenientes, la banda tocó un buen set. Victor, uno de los dos canatntes, hizo varios comentarios para tratar de atenuar la situación. También imitó con la voz los solitos de guitarra que hubiese hecho José.
Para los que nunca hayan escuchado a Juventud Crasa, se trata de una banda veterana de punk rock. Aunque la mayoría de sus canciones son cortas, muchas tienen estructuras bastante progresivas y detalladas, usan súper bien la combinación de las dos guitarras y cuentan con dos cantantes (Victor y Desiree) que se complementan bien melaza.
Luego vino Mima. Su corto set contó con un uso bien fresco de efectos, mucha percusión, grooves, Pachy de tach.dé y Go Organ!. Mima tenía el setting de instrumentos y equipo más complejo de todos las demás performances. Lamentablemente, nada más pudo tocar tres canciones por la lluvia. Vuelvo y reitero, esto se pudo haber evitado con una tarima mejor construída. Encima de eso, la organización del frestival no se preocupó por explicar que las bandas que se tuvieron que ir por la lluvia fue por órdenes de los organizadores y no por elección de los artistas. Además, no se le proveyó un espacio alterno de presentación ya fuera cuando escampara, en alguna fecha posterior o de cualquier otra forma.
Cuando escampó y el cielo ya estaba mucho más claro, subió a la tarima la banda Los Convertibles. Lo que el grupo del oeste toca es un rock melancólico, atsmoférico y pop. El público demostró su agrado. Esta banda no es lo mío y para mí suenan un poco genérico y bien fórmula. El grupo no tocó mal, pero me dió un poco de sueño.
Antes de que cada banda tomara la tarima, por las pantallas y las bocinas salía un conteo tecatísimo que anunciaba la llegada de la banda. En el caso de Superaquello fue así:
Cinco…
Cuatro…
Tres…
Dos…
Uno…
¡LOS CONVERTIBLES!
Wow. Superaquello le dio skip a eso y empezó con la introducción de Sticky, la tercera canción de su segundo disco: Bien Gorgeous. Entonces, los organizadores pensaron que era tremenda idea volver a poner el conteo pero con el nomre de la banda que era, aunque fuese por encima de la canción que ya estaba tocando.
La banda presentó un repertorio bastante safe. Las canciones que incluyeron eran casi todas favoritas. Ví por primera vez “La Oferta” de Superaquello Interpreta Latarde. Otro highlight fue escucharlos tocar Nave que es una de mis favoritas.
Los integrantes de Superaquello a los que todos estamos acostumbrados son Eduardo, Patricia, Jorge, Francis y Pablo. Ya desde hace un tiempo la banda está tocando con Doel en el bajo y Waldy en la batería. El primer concierto que dieron con ellos nada más los usaron para las canciones nuevas. Luego los han ido incorporando más hasta que ya por fin se siente que son parte indispensable de la banda. Siempre había sonado bien con ellos ahí, pero ahora se siente como una unidad, no como Superaquello con dos invitados.
Finalmente le llegó la hora a Robi Draco Cornelius Rosa. Se tardó un ratito en subir y llegó con una banda bastante grande. El ex menudo completó su turno casi todo el tiempo sentado. Sin embargo, se notaba animado y contento de estar ahí.
Yo no soy el super conocedor de la música de Robi y tampoco la escucho, pero conozco varias canciones. Por lo menos lo suficiente como para identificar que la mayor parte de su set estuvo compuesto por piezas de Vagabundo y Vino o El Teatro de lo Absurdo (cualquiera que sea el nombre). El show estuvo bueno, pero tampoco me voló la cabeza. Algo nítido fue que tocó una canción de The Stooges que se llama Raw Power, que sale en el disco que se llama igual que el tema. La cantó un amigo de él que nadie sabe quien es, pero se nota que lo hizo por pura diversión. Mi única queja es que extendió la canción como 15 minutos con un jameo medio mongo. Entonces, cuando se acabó el set, Robi se montó en una guagua y se acabó el festival.
Cobertura Fotográfica Completa
Cobertura en Video: Conversaciones/Entrevistas y Performances
Por último, la gente melaza de Puerto Rico Indie también reseñó el evento aquí.
Touch Me Baby.













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